Por
las noches, cada vez que Beatriz apagaba las luces de la habitación, se ponía a
dar vueltas en el colchón sin poder conciliar el sueño; era entonces cuando se
daba cuenta que su cama era demasiado grande, o que tal vez, simplemente estaba
demasiado vacía.
Otra
vez comenzaba una noche de eternas reflexiones, en las que, para no sentirse
tan sola hablaba con la almohada, o (como en la mayoría de las veces lo hacía)
dormía con la luz encendida para poder así abrazar su sombra.
Al
principio, trató de olvidarlo pasando más tiempo con sus amigas, pero el hecho
de ser sencilla por fuera y complicada por dentro hizo que estas se alejaran
poco a poco de ella, dejándola sumida en una profunda depresión que trato de
eliminar con alcohol. El tiempo (aunado a un bolso casi vacío) terminó por
enseñarle que tomar no sustituye la falta de compañía, sino que, conforme la
botella se vacía, de soledad nos vamos llenando.
Al
dejar atrás la bebida fue cuando más lo extraño. En su casa, en el trabajo, en
todos lados creía verlo; no podía apartarlo de su mente…
Hoy
en su cama solo se respira ausencia, los tiempos en los que la apacible música
de su recamara era sustituida por gemidos de placer se fue por la ventana. No
solía quejarse demasiado (al menos no con los demás), al fin y al cabo fue ella
quien había tirado todo por el caño.
Él
aguantó uno a uno sus errores; mientras ella, confiada, pensaba que estarían
juntos toda la vida, que él seria suyo para siempre; hasta que comprendió que
no iba a ser él quien compartiera sus besos con cualquiera.
No
sabía por qué, pero siempre pasaba lo mismo, dos o tres meses pasaban y adiós.
Pero bueno, que podemos esperar en una época en la que los cepillos de dientes
duran más que las relaciones.
Ahora
no podía hacer nada por recuperarlo. Ella, con su soledad, estaba tan
tristemente feliz, como antes de haberlo conocido…
De
nuevo todo tenía el mismo final: él dolido y ella triste; mirando como una cama
se vacía para llenar otra. Sin embargo, al final eso pierde importancia, pues
un corazón vacío se llena con poco.
...J. Rhemmy Saavedra



