Hace unos días leí algo que realmente me impactó, es una
historia que me atrapó e hizo despertar un sentimiento algo extraño… A pesar de no creer que todo eso fuese verdad
hoy quiero compartirla con ustedes y
espero sea de su agrado…
Es un poco larga pero les aseguro que vale la pena...
Me encontraba una noche en el chat de Facebook, cuando una
amiga a la que acababa de conocer hacia unos meses, me sorprendió con la
noticia de que era vidente, y no es que no le creyera, pero me muestro
generalmente bastante incrédula respecto a estos temas. Lo que no veo, no
existe para mí. No digo que debiera haberle creído sólo porque le estimaba ya
que en mi opinión la amistad y la confianza
son muy importantes, pero simplemente hice un esfuerzo y le di el beneficio de
la duda. ¿Y si era yo la que estaba equivocada? No volvimos a hablar del tema
hasta que un tiempo después volvió a aparecer en el chat donde estábamos
hablando y me envió un privado. Era una de esas ventanitas que sólo podíamos
ver ella y yo. Absolutamente privado.
moon-tear (ELLA) – Hola, ¿seguimos el tema?
daphne-gw (YO) – ¡Vale! Pero no creo que puedas
convencerme, ya sabes… me cuesta creer estas
cosas.
moon-tear – No pretendo convencerte de nada, pero
nací con ciertos dones y tampoco tengo intención de ocultarlos al mundo.
daphne-gw – Eso debe estar bien.
En realidad no sabía qué decirle. ¿Estaba bien? En
fin… poco podía decir yo al respecto.
moon-tear - Está bien, pero no siempre. Cuando tengo una
visión acabo agotada.
daphne-gw – ¿Te supone un esfuerzo?
moon-tear - Sí, bastante esfuerzo.
daphne-gw -¿Y por qué lo haces?
moon-tear - No es algo que se elija, se nace con
ello.
Hubo un silencio en el que ninguna de las dos
parecía saber qué decir. Miré el canal de creepypastas, donde nos habíamos
conocido siete meses atrás. Estaban hablando de Slender Man y de El Rastrillo.
moon-tear - ¿Sigues ahí?
daphne-gw – Sí, ¿no puedes verlo?-Bromeé.
Entonces dijo algo que me asustó.
moon-tear - Sí, puedo verte.
Tragué saliva y pensé, vaya, me está tomando el
pelo y yo caigo como una tonta. Sentí un escalofrío pero decidí presionarla.
daphne-gw – ¿Ah, sí? Pues dime… ¿con quién estoy?
moon-tear - Sola
Bueno, eso podía haberlo comentado antes en el chat y que
ella lo hubiese leído. Decidí seguir con aquello como si se tratara de un
juego.
daphne-gw – Dime algo que me sorprenda. Algo que
veas en mi habitación.
moon-tear - Veo que tienes algunas de las teclas de
tu ordenador borradas. Tecleas rápido.
daphne-gw – Ya, pero eso puede pasarle a
cualquiera. Las letras de los teclados se borran.
moon-tear - Tú tienes borrada la A, la S, la L y la
M.
Miré mi teclado más curiosa que horrorizada, pero
de la curiosidad a la ansiedad hubo tan sólo un instante. Ya no me hacía tanta
gracia el juego. Mi condición de incrédula, no obstante, me hizo ir más allá.
daphne-gw – Amiga… estoy segura de que casi todos tenemos
las mismas letras borradas. Dime algo que sorprenda de verdad.
moon-tear - ¿Por qué quieres seguir con esto si no
me crees?
Buena pregunta, pensé.
daphne-gw – Igual para conocerte un poquito más, o
para experimentar algo que no haya experimentado antes.
En ese momento supe que ella sonreía desde su lado
del monitor. Internet es un sitio curioso. Estás en tu casa, en camiseta de
tirantes y pantalón corto, descalza y con el ventilador puesto cuando al otro
lado de la pantalla alguien te habla abrigado hasta el cuello, con un par de
calcetines y la estufa puesta porque tú estás disfrutando del inminente verano
y ellos aún están pasando el clima del invierno.
Mi amiga se había mostrado siempre amable, abierta,
simpática y con un buen sentido del humor. Se podía decir que coincidíamos en
todo menos en este tema. No nos gustaba el fútbol, adorábamos las comedias, nos
encantaba Oscar Wilde, ambas habíamos visitado Orlando, a las dos se nos había
muerto el padre… ¡eran tantas cosas las que nos acercaron y nos hicieron
grandes amigas!
moon-tear - ¿Cómo llevas el libro? –Preguntó de
pronto.
daphne-gw – ¿Qué libro?
moon-tear - El que tienes encima de la mesa… déjame
ver… La fuerza bruta, de John Steinbeck.
Miré a mi derecha con los ojos como platos. ¿Se lo
había dicho? ¿Le había dicho que lo había empezado o que iba a leerlo? ¿Le
había dicho que solía poner los libros en mi mesa porque me encantaba mirar una
y mil veces las portadas de los libros que me estaba leyendo? Evidentemente, la
respuesta debía ser sí.
daphne-gw – Acabo de empezarlo.
Lo escribí sin dejar notar nada sobre mí –todavía-
sorpresa.
moon-tear - Yo no lo he leído.
daphne-gw – Ya te diré qué me parece.
En el chat general el tema de conversación giraba
en torno a las lanchas motoras. No me pareció más interesante que mi
conversación en privado y me puse a pensar qué podía preguntarle para
descubrirla o rendirme a sus pies definitivamente. Pero habló ella.
moon-tear - Alguien va a llamar a la puerta.
daphne-gw – Ah, pues ve, te espero.
moon-tear - No. Es en tu casa.
Sonreí incrédula. Iba a poner una risa (jajajaja)
cuando sonó el timbre. Miré hacia la puerta de la habitación. Mis ojos
volvieron a la frase premonitoria de mi amiga.
daphne-gw – Ahora vengo.
moon-tear - Ok.
Llegué hasta la puerta y miré por la mirilla. Un
vendedor de alfombras.
- No me interesa. –Dije para no tener que abrir.
El chico dijo algo que sonó despectivo y se marchó
a otro piso.
Volví al chat.
daphne-gw – ¿Cómo lo sabías? Era un vendedor de
alfombras.
moon-tear - Te he dicho que puedo verte.
Sopesé la posibilidad de que tuviera razón pero mi
sensatez lo negaba una y otra vez. No había nacido yo para creérmelo todo, y
menos aún aquello que escapaba a la lógica. Mi amiga no sólo estaba en su casa,
sino que estaba en otro país y teníamos distinta franja horaria.
moon-tear - ¿Sabes? Algo me dice que debo seguir
mirándote. No te asustes pero…
daphne-gw – pero???????
moon-tear - Es que no sabría explicártelo.
Generalmente tengo visiones premonitorias, otras veces, como hoy, puedo
provocar el verte. Aparecen imágenes frente a mí y te veo, veo tu habitación,
pero esto supone un gran esfuerzo. Me duele la cabeza.
daphne-gw – Ya, pero… ¿y el “pero” que decías?
moon-tear - Es que no quiero asustarte pero
presiento algo raro.
daphne-gw – Ahora sí que me estás asustando.
¡Pero qué poca firmeza tenía, por Dios! ¡Ahora estaba
asustándome de verdad! Yo, la incrédula, la que si no ve, no cree. Me sentía
agitada. Quizás se debía a que eran pasadas las diez de la noche ya, estaba
sola en casa y la última persona que había visto había sido un desconocido poco
amable desde una mirilla. Al menos aún podía escuchar el volumen alto de un
televisor. Era mi vecina, una viejecita que estaba algo sorda.
daphne-gw – No sé pero… quizás deberíamos cambiar
de tema.
daphne-gw – No es que me hayas convencido pero…
moon-tear - No te preocupes, te entiendo. ¿Tengo tu
permiso para seguir observando?
daphne-gw – Claro, pero que conste que no tengo tan
claro que puedes verme. Mi mente me impide creerte.
Miré de nuevo el chat para ver si surgía algún tema
en el que pudiera involucrarme pero estaba parado. Había unos 3 miembros en el
chat y ninguno de ellos hablaba. Todos estaban en privados. Miré la ventanita
del privado de mi amiga. Iba a escribir algo cuando vi que ella se me había
adelantado.
moon-tear – Cielo, ahora te asustes pero, ya no
estás sola.
Sentí un escalofrío en mis piernas y mis brazos.
Tanto se me erizó el vello que me dolió. ¿Cómo se podía calificar a una de
“cielo” para luego decirle que ya no estaba sola en la habitación?
daphne-gw – ¿Qué quieres decir? Me estás poniendo
nerviosa.
moon-tear - No puedo identificarle pero está detrás
de ti
daphne-gw – Por favor para
moon-tear - No se mueve casi, no te asustes, déjame
observarle.
daphne-gw – Estoy asustada.
Ahora sí que lo estaba. Miraba la ventana.
Oscuridad total. No me atrevía a girarme hacia atrás. ¿Y si veía algo que no
quería ver? ¿Y si allí estaba mi amiga? ¡u otra persona! Eso aún era peor…
comencé a notar un nudo en la garganta. Hubiera querido ser más valiente o más
cobarde y llorar, pero estaba estancada en mi propia lucha para creer o no
creer.
moon-tear - ¿Notas frío a tu alrededor?
Su pregunta me llegó casi cuando estaba a punto de
apagar el ordenador y encender la luz del techo para meterme rápidamente en la
cama y olvidarme del tema.
daphne-gw – Estamos a más de 30 grados.- Le
informé.
moon-tear - Ok. Es que no consigo entrar en él.
daphne-gw – ¿¿¿EL??? ¿entrar??
moon-tear - Se muestra como una estatua por eso no
me deja descubrirle. No sé si es bueno o tiene malas intenciones. Sólo sé que
está ahí, estático.
daphne-gw – Yo no veo a nadie… esto no me gusta.
moon-tear - Ya te dije que no te asustarás, cielo.
Además, yo estoy contigo.
daphne-gw – Sí, a miles de kilómetros de distancia.
Entonces lo noté. Una especie de roce helado, como
si hubieran puesto una mano sobre mi brazo. En la zona donde la sentí el pelo
de mi brazo se erizó. Completamente en alto. El resto de mi cuerpo no notó
nada.
daphne-gw – ¡Está pasando algo!
moon-tear - ¿Qué??
daphne-gw – He sentido un frío helado en mi brazo.
moon-tear - Tranquilízate.
daphne-gw – Se me ha erizado el pelo, tengo una
extraña sensación.
Comenzaba a ser pánico.
moon-tear - Cielo, tranquila, hazme caso.
daphne-gw – Esto es muy raro
daphne-gw – Estoy asustada
daphne-gw – Necesito tranquilizarme, estoy…. joder!
daphne-gw – joder joder joder joder joder
moon-tear - ¿Quieres dejar de escribir?
daphne-gw – joder joder joder joder joder
moon-tear - Te va a dar una taquicardia,
tranquilízate.
Y entonces noté un soplo frío en un mi cuello, como
si me hubieran tirado el aliento.
daphne-gw – ¿Qué significa el frío del que me
hablabas?
moon-tear - El frío lo transmiten los muertos
cuando se acercan, generalmente algo enfadados o…
daphne-gw – ¿OOOOOO??????????
moon-tear - violentos
daphne-gw – ¿VIOLENTOS?????
daphne-gw – Joder ayúdame, qué hagooooooooo?????
moon-tear - Tranquilízate, yo no lo he visto
moverse.
daphne-gw – ¡Haz algo!
moon-tear - Cielo ¿quieres tranquilizarte?
daphne-gw – ¡Hay alguien conmigo joder! Tengo un
muerto tirándome su aliento en mi espalda, estoy asustada y estoy llorando
moon-tear - Cielo…. ¿te importaría escucharme? Deja
de escribir y lee esto
Hice un esfuerzo. Para mí escribir suponía no mirar atrás
y leer palabras, ya fueran suyas o mías, sentirme menos sola en mi habitación.
moon-tear – No hay nadie, cariño.
daphne-gw – Lo dices para tranquilizarme.
moon-tear - NO HAY NADIE
daphne-gw – Está aquí, lo siento, lo presiento lo
notooooooo
moon-tear - Ok. Escúchame. Era broma.
daphne-gw – ¿Broma????
moon-tear - Quería demostrarte que no existen los
incrédulos, cálmate por favor. Yo no veo nada, es cierto que a veces tengo
visiones premonitorias, como cuando han llamado a la puerta, pero no puedo
obligarme a ver a nadie.
daphne-gw – pero yo siento algo
Esto último lo escribí con lágrimas en los ojos y
más asustada que nunca.
Sus palabras no me tranquilizaban. Las lágrimas a
veces me impedían leer bien pero me las quitaba restregándome en segundos los
ojos o apretando los párpados para que salieran disparadas y dejaran de
molestarme.
moon-tear - Voy a llamarte por teléfono.
Pocos segundos después sonaba el timbre del
teléfono. ¿Había hecho ella misma una conferencia para convencerme de que no
existían las videntes ahora que ya me lo había creído?. Fui a descolgar pero
ocurrió algo que congeló mi mano en el aire.
moon-tear - Cielo, no puedo llamarte sin
desconectar esto. Sólo tengo una línea. ¿Puedo llamarte o prefieres que sigamos
aquí?
Cuando ya tenía puesta la mano en el auricular vi
su privado. ¿Cómo podía escribirme y llamarme a la vez? Miré el identificador
de llamadas antes de descolgar. No había número, era anónimo. No era ella. Eso
lo tenía claro después de haber visto el privado. Respiré hondo y dudé entre
contestar al privado o descolgar el teléfono. Me decidí por la llamada.
- ¿Diga?.
- Tu amiga va a morir mientras tú escuchas este
mensaje.
Jamás había sentido tanto miedo y jamás en mi vida mi
corazón había dado un vuelco tan grande ni mis piernas –aún sentada- me habían
fallado con tal rapidez. Me hice de mantequilla. Comenzó a darme vueltas la
habitación y luché por recuperar el aliento.
De pronto la línea se cortó y comenzó el molesto
pitido de “comunicando”.
Solté el auricular como si me quemara en las manos.
Volví rápidamente al chat, al privado. Tecleé tan rápido
que lo escribí todo mal.
daphne-gw – Estás ahí?
daphne-gw – respondeeee!!!!
daphne-gw – responde por favvor!!!!
daphne-gw – ¿no me lees¿¿¿
daphne-gw – DI ALGOOOOOOOO
Histérica, cogí mi agenda y marqué su número de
teléfono. Yo sí tenía dos líneas y podía permitirme permanecer en internet
mientras le llamaba. Conseguí comunicación con el extranjero y esperé… esperé
nerviosa, mordiéndome el labio, más agitada que entera, más asustada que nunca…
prácticamente bailaba en mi asiento.
Pero no contestaba.
Colgué furiosa pegándole tal golpe al auricular que
pensé que me habría cargado el teléfono. Volví al privado y traté de que mi
amiga respondiera. No lo hacía. Al final apareció un mensaje en mi privado. En
su ventana.
moon-tear - Ahora sí te veo. No tengas miedo. Sólo me
quedaré un momento.
Sentí un escalofrío que me recorrió la espina
dorsal. El chat me indicó que tras escribir esa última frase, mi amiga había
salido del chat. Ya no estaba allí. No se había despedido de nadie, ni de mí,
ni del resto de los miembros del chat. Había desconectado.
Miré fijamente la pantalla que sólo se movía ahora
en el chat general. Ni siquiera sé de qué estaban hablando. Para mí todas las
líneas no tenían significado, sólo podía mirar su último comentario del
privado:
moon-tear – Ahora sí te veo. No tengas miedo. Sólo
me quedaré un momento.
Entonces lo entendí.
Comencé a llorar desesperada.
Mis manos corrieron a mis ojos y lloré sofocada,
entendiendo que mi amiga había muerto, que era yo la que había tenido el
presentimiento y la premonición, y que ahora ella estaba a mi lado. Esta
extraña comprensión me hizo girarme y mirar mí habitación vacía. No quería
creer que no estuviera allí. No podía, no después de todo….
Una caricia, tan suave que apenas era como un
suspiro, acarició mi cabeza. Transmitió tal cantidad de paz que lejos de
asustarme me relajó. Mis lágrimas continuaron cayendo por las mejillas. Ya no
las secaba. Miraba al vacío sabiendo que ella estaba frente a mí.
- ¿Qué te han hecho? . –Pregunté al aire.
-Shhhh.
Respiré hondo al escuchar ese sonido. Era como cuando era
pequeña, tenía miedo y mi madre ponía su dedo en la boca y soplaba para que
olvidara el tema y pensara en cosas bonitas.
Ladeé triste la cabeza. La paz de su caricia no me
abandonaba pero sabía que éste sería nuestro primer y último encuentro sin el
ordenador de por medio. Me tembló el labio.
- Te echaré de menos-dije.
En ese momento en el ordenador hubo un movimiento
general. Se minimizó el chat, se abrió solo un tratamiento de textos, y
apareció una corta frase en una página en blanco:
Y YO A TI…