27 dic 2012

"Un buen médico no es aquel que solo sabe de medicina"

Alma, vida y vocación
Miles de jóvenes desean algún día convertirse en grandes médicos, poder aportar grandes cosas a la humanidad con sus conocimientos, no quedarse con el mero título de médico general sino llegar a ser ese neurocirujano, ese cardiólogo, ese oncólogo, ese internista, ese obstetra, ese genetista que no solo salva vidas sino que brinda una excelente calidad de vida. Para llegar a esa  meta,así como afirma el Doctor Pedro Rovetto “El que solo sabe de medicina, no sabe nada”, se debe reconocer que un excelente médico no solo es el que conoce la funcionalidad de los órganos, todas las etiologías de las enfermedades, los tratamientos, los síntomas,  sino ese ser integral que aplica sus conocimientos siendo una excelente calidad de persona, un médico culto, humilde,  el cual no olvida que está tratando con seres humanos, reconociendo que la medicina hace parte de la cultura. Por tal motivo debe de conocer cómo es esa cultura, esa población con la que interacciona, en qué mundo están inmersos sus pacientes a nivel político, económico, social, cultural y científico. Es aquí donde se ve la importancia de la literatura pues esta ha sido una gran herramienta en la sociedad para mostrar historias reales o irreales que siempre dejan para la humanidad una enseñanza, un aprendizaje, en donde muchas veces representa la vida de muchos seres humanos. La literatura permite abrirse a otros mundos, conocer por ejemplo un hecho histórico que haya marcado la raza humana, una historia en donde una pareja afronta una enfermedad mortal o una relato en donde se demuestre que hay cosas que el médico no puede resolver, pues no es perfecto, no es  Dios. Al médico poder relacionar todos los ámbitos de la vida, no solo los meramente científicos,  llegará a ser un excelente profesional de la salud que no solo ve a su paciente como ese ser que padece un cáncer, una epidemia, enfermedad o una simple gripa, sino que reconoce que la salud de un ser humano también se ve muy influenciada por diferentes aspectos como es el buen trato y la buena relación de médico-paciente. Aquí vale la pena destacar la frase de Ernest von Leyden: “el primer acto del tratamiento es el acto de dar la mano al enfermo”



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